Mermelada de Kiwi

Aprovechando que estamos en época de Kiwis, voy a enseñaros hacer esta receta de mermelada de Kiwi fácil y super rica. Puede que no sea la fruta más popular en el estante de las confituras, pero la mermelada de kiwi es una opción muy a tener en cuenta para alegrar de vez en cuando los desayunos y meriendas. Aprovechando además la temporada nacional podemos elaborar nuestra propia conserva fácilmente. Hay muchas maneras de preparar la fruta y de esterilizar los botes, Yo siempre uso el mismo método, y nunca me falla. Usando fruta dulce y muy aromática es una pena usar demasiado azúcar, aunque depende de vuestro gusto. Además, para darle una consistencia más espesa, últimamente añado un poco de agar-agar, pero no pasa nada por tener una mermelada un poco más líquida. Si te gusta esta receta no te pierdas Melón Relleno

 
Raciones: 1 rendimiento(s)
Tiempo de preparación: 15 mins
Tiempo de cocinado: 45 mins
Tiempo total: 60 mins
Ingredientes
  • 1 kg Kiwis algo maduros
  • 500 g Azucar (más o menos, al gusto )
  • 1 Zumo Limon
  • 1 tsp Agar-Agar (Opcional)
Instrucciones
  1. Pelar los kiwis y trocearlos groseramente, colocándolos en una olla o cazuela lo suficientemente grande, procurando recoger todos los jugos que suelten.
  2. Regar con el zumo de limón y cubrir con el azúcar. Mezclar bien, tapar con un paño y dejar reposar como mínimo 2 HORAS o mejor aún toda la noche.
  3. Colocar la cazuela al fuego y llevar a ebullición. Dejar cocer a fuego lento, removiendo de vez en cuando. Retirar un poco de la espuma que pueda ir soltando.
  4. Preparamos los tarros
  5. Comprobamos que que están intactos y con las tapas sin golpes o marcas de oxidación. Lavarlos bien, secarlos y colocarlos en el horno a unos 180ºC. Hervir en agua las tapas.
  6. Comprobar el punto de la mermelada hasta conseguir el espesor deseado. Debe reducir bastante el líquido, y la fruta estar casi desecha. En unos 45 minutos, habrá espesado lo suficiente. Se puede conseguir la textura más típica de la mermelada añadiendo el agar-agar al final de la cocción.
  7. Envasar con mucho cuidado, con los tarros aún calientes, llenándolos hasta el borde. Limpiar la rosca, cerrar bien y poner boca abajo
  8. Cuando se enfríen, se hará el efecto vacío.